El surco nasogeniano o pliegue nasolabial, es uno de los primeros cambios que solemos experimentar en nuestro rostro con el paso de los años. Estas líneas, que van desde la base de la nariz hasta la comisura de la boca, están presentes de forma natural, se acentúan cuando se realizan ciertos gestos faciales como sonreír, y cuando son profundas se traducen en una expresión de cansancio y envejecimiento.  

Pero… ¿por qué se producen?

A medida que envejecemos, se produce una afectación de las estructuras de soporte facial, tanto por reabsorción ósea como por disminución de volumen de ciertos compartimentos grasos, asociado a laxitud de ligamentos faciales,  lo que ocasiona descolgamiento de tejidos blandos faciales y la pronunciación de ciertas líneas como el surco nasogeniano.

¿Rellenar o reposicionar?

El enfoque clásico para el tratamiento del surco nasogeniano ha sido la infiltración de materiales de relleno dérmico como el ácido hialurónico directamente en el pliegue. Este procedimiento tiene como objetivo suavizar la profundidad de las líneas nasogenianas. 

El reposicionamiento del surco nasogeniano, por otro lado, es un enfoque más actual e integral que busca levantar los tejidos blandos faciales mediante la restauración del volumen perdido en mejilla y pómulos.

¿Qué materiales empleamos?

El empleo de materiales de relleno como el ácido hialurónico o inductores de colágeno como la hidroxiapatita cálcica, permite restaurar la estructura facial natural y conseguir un efecto lifting, disminuyendo la profundidad del pliegue. Además el efecto bioestimulación a largo plazo de los inductores de colágeno permiten mejorar la calidad de la piel.

¿Es posible combinar ambas estrategias?

En primer lugar se procede a un diagnóstico facial integral para realizar un tratamiento personalizado, pero generalmente se prefiere en primer lugar un abordaje indirecto mediante el reposicionamiento de las estructuras del tercio medio facial.

En algunos pacientes, la combinación de ambas estrategias puede ser la mejor opción.

Esta estrategia es ideal para quienes buscan una solución global que no solo trate las líneas, sino que también mejore el contorno facial y ofrezca un rejuvenecimiento integral.

Consulta siempre con tu médico estético de confianza para valorar tu caso particular y determinar la mejor estrategia para lograr un resultado natural y rejuvenecedor.

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